Rosa

Rosa, anegada (ahogada) en albaranes y recetas.
Es duro el trabajo en una farmacia que abre 13 horas diarias todos los dias del año. Uno acaba de clientes hasta los dallonces. En fin. Pero no todos los momentos, los instantes, los minutos y microsegundos de la jornada son desagradables. También hay gente maja.
El de farmacéutico comunitario substituto no es un trabajo estético, para presumir en un bar de diseño, para monear, o del tipo actimeldedanonelritmodevidaquellevamos. Pero puede pasar. No es demasiado absorbente, y el salario no es rematadamente malo (si consideramos los sueldos de hambre que se pagan en BCN).
En fin, no se puede uno quejar.

Leo que la actual administración cunitense cuenta entre sus objetivos la de convertir nuestro sufrido poblacho (Cunit) en municipio de primeras residencias. Fantástico. Divino, vaya. Pero para lograr ese objetivo, habrá que mejorar las comunicaciones con la metrópoli, o con las metrópolis (Barcelona y Tarragona). Esto es: trenes cada cuarto de hora y autobuses nocturnos, como los de Vilanova y Sitges, sino ni de coña.













